Sorj Chalandon: “Quisimos mal al mundo de la mina, y lo ente
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Para el novelista y periodista, aquel día fue un raro instante de comunión entre el escritor y sus lectores, y entre la novela y la realidad. “Es una suerte insólita para un escritor”, decía a mediados de agosto en un café de París, cerca de la redacción del semanario satírico y de investigación Le Canard Enchaîné, donde trabaja. Y mostraba, en su teléfono, fotografías de aquella jornada especial, el 27 de diciembre de 2017: la del acto conmemorativo del aniversario de la catástrofe de Liévin, la muerte de 42 mineros el 27 de diciembre de 1974.  Aquel desastre es el centro argumental de su novela.



"Con esta gente, poca broma”, observa Chalandon, de 67 años, mientras sigue enseñando las fotos. Porque allí estaban las viudas, los hijos, los parientes de los muertos, escuchando mientras Chalandon leía un fragmento de su novela. La situación era extraña: los protagonistas reales de su texto imaginario; un jurado severo. Lógico que lo vivieran con nervios. El día antes es una ficción: la historia de la venganza de un hombre que, en 1974, perdió a su hermano minero, y de los turbios meandros de la memoria, del autoengaño y el crimen. Pero el contexto es bien real: el mayor accidente minero en Francia de la posguerra, cuando el carbón era un símbolo de la prosperidad nacional.

El accidente quedó grabado en la memoria de Chalandon, que entonces trabajaba en el diario de izquierdas Libération. “Lo primero que escuchamos en la radio fue que se trataba de una fatalidad. Como si el contrato de trabajo de un minero incluyese la muerte. Aquello me formó”, explica. “Soy un hombre en cólera, y mi primera cólera data de la catástrofe de Liévin”.

Chalandon metamorfosea la cólera en material narrativo: una mezcla de thriller y reportaje, de denuncia social y de homenaje a los caídos, y todo esto en un mundo de grises donde los buenos son malos y los malos, buenos. Los protagonistas son los héroes olvidados de un tiempo que parece remoto y que en realidad fue hace cuatro días. “Quisimos mal al mundo de la mina, y lo enterramos mal”, resume el autor.



Toda su obra —desde que en 2005 dio el salto del periodismo a la novela con Le petit Bonzi— es una alquimia: el autor transforma en ficción lo que ha vivido y ha observado. La piedra angular hay que buscarla en Profession du père (Professió del pare’ Edicions de 1984). Es la historia, basada en su propia infancia, de una familia sometida a un padre fabulador hasta el delirio, y tiránico. “Me crió un padre loco, un mentiroso, un mitómano. Murió en un hospital psiquiátrico. Pasé toda mi infancia con un hombre que, cuando cruzaba la puerta de mi habitación, podía ser un resistente francés, un piloto de caza, un judoka o un pastor presbiteriano”, dice. “Y está locura me sigue persiguiendo”.

alberthperez123

Redactor NVL 1
Venezuela
Autor: Alberthperez123

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